El grabado que introduce la obra Arte para ligeramente saber la lengua aráviga (1506) constituye un emblema de fuerte carga simbólica que articula visualmente el programa religioso e institucional del libro.
Lingüística
Arte para ligerame[n]te saber la le[n]gua arauiga
El Arte para ligeramente saber la lengua arábiga constituye un hito temprano de la lingüística y la lexicografía en la España del Renacimiento. Impresa en Granada hacia 1505–1506 por Juan Varela de Salamanca, la obra surge en un momento clave de reorganización cultural tras la conquista del reino nazarí y se inscribe en los esfuerzos por comprender y gestionar la diversidad lingüística del nuevo territorio. Su autor, Pedro de Alcalá, monje jerónimo activo en la Granada de comienzos del siglo XVI, elaboró un instrumento práctico destinado a lectores castellanos sin conocimientos previos de árabe.
Pedro de Alcalá ofreció así la primera introducción al árabe pensada para un público español. El volumen reúne una gramática elemental del árabe y un catecismo de la doctrina cristiana, a los que se añade el primer diccionario bilingüe árabe-español-árabe, el Vocabulista arábigo en letra castellana. Ambos textos, concebidos como herramientas complementarias, aparecen integrados en un solo volumen (signatura BUS A Res. 19/3/06), lo que refuerza su carácter didáctico y funcional.
En el centro de la composición aparece un león rampante que sostiene los cordones y borlas que descienden desde un sombrero eclesiástico situado en la parte superior.
Alrededor del motivo central se dispone una inscripción circular con el lema latino “Vicit Leo de tribu Juda, Radix David”, tomado del Apocalipsis (Ap 5,5), que proclama la victoria del “León de la tribu de Judá”, figura mesiánica identificada por la tradición cristiana con Cristo.
La presencia de la cruz en el eje superior refuerza esta dimensión cristológica, mientras que el león funciona como su representación visual directa.
Sobre la cruz se sitúa un galero —sombrero característico de la heráldica eclesiástica— del que penden cordones con diez borlas a cada lado dispuestas en estructura 1-3-3-3, configuración propia del rango de arzobispo. Este detalle iconográfico adquiere pleno sentido al considerar que el prólogo de la obra está dedicado al reverendísimo fray Hernando de Talavera, primer arzobispo de Granada tras la conquista de 1492 y confesor de Isabel la Católica. El galero puede interpretarse así como una alusión directa a su autoridad eclesiástica y a su papel como destinatario y protector del texto.
La imagen establece una jerarquía simbólica clara: la victoria de Cristo, expresada en el lema apocalíptico y en la figura del león, se sitúa bajo la mediación institucional de la Iglesia, representada por el galero arzobispal. En el contexto de la Granada recién incorporada a la Corona castellana, este emblema visualiza el propósito del libro: ofrecer herramientas para el aprendizaje del árabe como instrumento pastoral y de evangelización. El grabado funciona, por tanto, como una síntesis iconográfica del proyecto religioso y político que sustenta la obra.
Prosodia in vocabularium bilingue, Latinum et Lusitanum : digesta, in qua dictionum significatio et syllabarum quantitas expenditur
La Prosodia in vocabularium bilingue, Latinum et Lusitanum de Bento Pereira (Évora, 1750) constituye una de las cumbres de la lexicografía luso-latina del Antiguo Régimen y la culminación de un proyecto editorial iniciado en el siglo XVII. Bento Pereira (c. 1605-1681), jesuita portugués formado en el humanismo escolar de la Compañía de Jesús, fue uno de los más influyentes lexicógrafos de su tiempo y dedicó buena parte de su actividad docente a la elaboración de instrumentos didácticos para la enseñanza del latín y del portugués.